miércoles, 14 de enero de 2009

Educar

No siempre es posible mantener una conversación interesante en un comedor, helador por cierto, que empieza a funcionar a la una del medio día y cierra sus puertas cerca de las cuatro de la tarde alojando entre sus paredes a 100 mujeres de entre 20 y 65 años repartidas en turnos diferentes cada día.
El dato en sí ya es escalofriante, tanta mujer junta es cómo para salir corriendo, pero si a esto le añadimos que todas se dedican a la enseñanza y hay un porcentaje muy alto de madres de familia con hijos de todas las edades,es fácil de entender que lo de escuchar,no gritar, tener paciencia, etc..lo dejamos para las niñas que, gracias a Dios, están a salvo de nuestras conversaciones en el comedor de al lado.
Sin embargo hoy sí he disfrutado comiendo,no por la comida que para mí era de régimen ¡como siempre!, sino porque he escuchado con atención a la voz de la experiencia, en este caso personificada en una mujer a punto de jubilarse y con 42 años dedicada a educar niñas y muchas veces también padres.
Nos quejábamos de que las profesoras no estamos muy bien valoradas y que algunos padres exigen que el colegio eduque mientras ellos dan todos los caprichos.
Ella se sonreía y nos contaba anécdotas una detrás de otra -¡para escribir un libro !-decía .
Después de mucho discutir y bastante bajito ha dicho:
- ¿Sabeis que os digo?, que el problema son las prisas y los nervios;que andamos todos como locos y no nos damos cuenta de que la educación de los niños es como el buen caldo, lleva mucho tiempo y requiere mucha paciencia. Pero antes o después, todo lo sembrado da su fruto.
Que nada se arregla de la noche a la mañana, que no hay píldoras mágicas ni recetas estrella para educar, que es labor de todos ,ni solo del colegio ni solo de los padres y que consiste en repetir y repetir que todo va al puchero y el sabor es producto del tiempo.-
Ante esta sabia enseñanza no he tenido argumentos para continuar la discusión y en el café he apuntado estas palabras para que no se me olviden cuando me entren las prisas y los nervios.

Para esos locos bajitos, propios y ajenos, que sufren nuestros experimentos educativos .

11 comentarios:

María dijo...

Si, qué sabias palabras las que hoy te han aportado desde la experiencia.
La paz-ciencia es un arte, que al menos a mi, me está costando aprender y en ello estoy.

Luisa dijo...

Hola Inés.Estuve por aquí pero se ve que no supe enviarte el comentario.
Volveré!!
Un beso

Inés Rozas dijo...

Luisa, tus comentarios son muy bien recibidos y los modero para que se publiquen en cuanto me da tiempo.Muchas gracias pr tus visitas.Un beso

Benita Pérez-Pardo dijo...

Hola Inés. En que colegio estás?

Inés Rozas dijo...

Trabajo en Montealto, un colegio de Fomento de Centros de Enseñanza de Madrid.Te invito a conocerlo y a conocernos.Un abrazo

Benita Pérez-Pardo dijo...

ja,ja,ja... Estudié en Montealto hasta 5ª. Ahora está mi sobrina Paula que creo que tiene 14 ó 15. El curso pasado estuvo en Austria.

Tengo unos recuerdos estupendos de Montealto.

Inés Rozas dijo...

Me alegro de los buenos recuerdos ¡animan a seguir en la lucha!Intentaré localizar a tu sobrina.Un beso

Anónimo dijo...

Es Villoslada, Benita

Inés Rozas dijo...

Ya sé quien es.Conozco más a Amparo que es amiga de mi hija Elena.Un beso Inés

Benita Pérez-Pardo dijo...

Ja,ja,ja... en casa le llamamos María. Dale recuerdos de su tía.
Un abrazo

andrea dijo...

Hola Inés,

Que precioso el video! y que cierto eso de la educación. Es una tarea muy dificil y de mucho esfuerzo y paciencia. Es una maravillosa labor y es maravilloso que existan personas como Ustedes con todos estos valores.Que se haría sin Ustedes! ^-^

Besos y que tengas una linda semana!

Andrea.