sábado, 17 de enero de 2009

Cumpleaños

Hay días mejores y días peores.Normalmente el del cumpleaños de mi hijo mayor es de los que intento que no me afecten demasiado.
Realmente lo vivo como si no fuera conmigo porque nunca me veo, ni me siento capaz de asumir su edad y especialmente lo que eso añade a la mía.
Me siento más cómoda en las tiendas de juguetes con los pequeños que rebuscando entre camisetas y sudaderas de extraños dibujos.Tampoco me gusta comprar maquinillas de afeitar para los mayores; prefiero las colonias infantiles y los lápices de colores.Todavía intento montar en el coche,a los que se dejan, para pasar la tarde paseando por el Retiro o enseñando a montar en bicicleta en algún parque cerca de casa.En cambio no me gusta nada controlar las noches de los viernes o los sábados y menos perseguir al último que llegó el día anterior y que perdió las llaves,como siempre.
A medida que mis hijos van creciendo y sobretodo dede el momento terrorífico en el que cruzan el umbral mágico del 1'67m, mi estatura concretamente, las cosas las veo como si no fueran del todo conmigo y sus vidas pasan a ser responsabilidad cada vez menos compartida y más de ellos mismos.
Creo que esto es bueno, a lo mejor me equivoco, pero alguien me convenció cuando me dijo que hasta los 18 años se trataba de meter en los bolsillos de los hijos todo lo que se pueda, para luego dejar que ellos sean capaces de ir sacándolo poco a poco solos y aprendan así a volar, cuanto antes, fuera de los brazos protectores de "papá y mamá".
A mi también me gusta sembrar más que comprobar cómo va la cosecha y también es verdad que empiezo a sentir la satisfacción de recoger algunos frutos.
Definitivamente hoy es un día de los mejores.
Espero que cuando sean mayores no les pase como a PETER,PAUL AND MARY con su famoso LEMON TREE.

4 comentarios:

María dijo...

Inés, qué bonito lo que has escrito, me lo apunto. Felicidades a tu hijo mayor y sobretodo a ti, que fuiste madre un día como hoy y quien te iba a decir de cuantos mas....
Un beso

Natalia Pastor dijo...

Pues si,Inés,pero es que así es la vida.
Lo que es seguro,es que la satisfacción de ver crecidos a tus hijos,sanos,fuertes y con toda la vida y las ilusiones por delante,eso...no tiene precio.
Un beso.

Lázaro dijo...

Hasta que no fui padre, no entendí que los míos habían sido personas antes que padres. Creía que estaban ahí única y exclusivamente para mí, para mis necesidades, para mis caprichos, para mis deseos. No consentía que se preocupasen por mí, pero tampoco me parecía bien que no mostrasen una mínima atención. En fin, había amasado un concepto servil y egoísta que, sólo ahora cuando me falta alguno y cuando me toca representar su mismo papel, empiezo a comprender. Y me doy cuenta que mi hijo, que aún piensa poco, pero que poco a poco empieza, emprende ya caminos semejantes. Y sabes, no me importa nada. Qué el no lo sepa, no lo debe saber nunca, pero soy su fiel esclavo, igual igual que mis padres fueron los míos, aunque yo nunca lo sospeché.Felicidades.

Ana dijo...

Yo no tengo hijos aún, pero debe ser genial ver como todo eso que cosechaste, da sus frutos. Debe ser una experiencia muy gratificante!

Feliz cumple para él y para vos como madre. Beso grande y gracias por visitar mi blog!