sábado, 31 de enero de 2009

Nana

Deben ser los genes o los veranos de mi infancia o la cercanía de caracter lo que hacen que las cosas del Norte me lleguen muy cerca.
Me gusta el sol, el calor, el flamenquillo poco ortodoxo y la alegría de las gentes del sur.
He vivido en Barcelona; he disfrutado del cariño de los catalanes y me costó mucho renunciar a su forma de vida.
Cuando voy a Murcia me siento como en casa y agradezco en el alma su tranquilidad y el tiempo sin reloj que me regalan.
De Extremadura conservo olores de campo y momentos entrañables.
De Galicia el recuerdo de un acento musical y la imagen, no recordada pero sí querida, de un abuelo muy especial.
De Madrid muchas cosas y muchas personas. Una vida y un futuro.
Me gusta que nos sintamos orgullosos de formar un país en el que cada uno aporta lo mejor y lo peor de su forma de ser y de que sepamos reconocer la diversidad como virtud y no como elemento de desunión.
Tendríamos que saber entendernos por encima de tópicos poco reales y de RHS positivos o negativos, que a la larga, no dejan de ser orgullos un poco ridículos.
Hoy, escuchando esta nana en vasco he pensado así y me he sentido muy......española.

1 comentario:

María dijo...

Inés, qué bonita... me ha emocionado..serán también esos genes del Norte?