viernes, 30 de enero de 2009

Repartidoras de felicidad

Hay veces que vendemos una imagen que no es real.
Madre de familia, hijos, trabajo,opiniones, compromisos...
Parece que somos personajes de una novela o especies raras de un reportaje de la 2.
Nunca me han gustado los modelos humanos ni los ídolos ni los pedestales; me parecen demasiado falsos.
Creo que es bueno que los demás conozcan nuestros defectos, que nos hablen de ellos, que nos ayuden a cambiar de opinión y que ,de vez en cuando, nos den la oportunidad de contar que no somos perfectas, que las cosas nos cuestan o que nos resultan más fáciles de lo que puede parecer; que los renglones también nos salen torcidos y que no nos gusta ser ejemplo de nada.
Que aunque protestemos estamos contentas, que nos gusta lo que tenemos y todavía más contarlo,que una pena compartida es menos pena, que queremos llorar pero eso no significa que estemos tristes y que hay ciertos días en los que debajo del maquillaje hay una adolescente con ganas de desahogarse.
Por eso prefiero quejarme y que me quiten la razón, mostrarme vulnerable y que me cuiden un poco, decir a los demás que las cosas no me salen siempre bien y reirme de mis propias reacciones.
Intentar ser "repartidora" de felicidad...y poco más.

5 comentarios:

María dijo...

Me pasa lo mismo ;) Mejor darse oportunidades y dejar a un lado el maquillaje

Carlos dijo...

Me encanta tu forma de ver las cosas. Aunque nos cuesta mucho ser humildes también es un camino hacia la felicidad.

Al Neri dijo...

Para llegar a ese nivel de confesar nuestras limitaciones y nuestros defectos para que los demás nos conozcan de verdad y/o nos ayden, es necesario tener una grandeza de corazón y, aunque parezca contradictorio, una gran seguridad en uno mismo. Las personas inseguras son las que tiemblan ante la idea de que alguien pueda "pillar" sus imperfecciones; en cambio, a la gente que se conoce, que se acepta y que tiene seguridad, no le importa nada porque no piensa que ello le quite "prestigio".

Emma dijo...

Es sorprendente la cantidad de almas gemelas que convivimos en este mundo bloguero.
Has escrito una a una las mismas palabaras que yo hubiera escrito.
Me gusta tu blog. Te seguiré leyendo.
Un saludo.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Los modelos me parecen aceptables si entendemos que no pueden serlo para todos los aspectos de la vida. No son perfectos. Son como nosotros, aunque destaqun en algo concreto. Estoy contigo, es importante que una persona sepa vivir con sus defectos y que no trate de ocultarlos a toda costa. Se vive mejor siendo uno mismo, sin duda.