martes, 17 de febrero de 2009

Corazón partío

Hay veces en que uno debe callarse y otras en las que no tanto.
Las cosas se deben decir bien, pero se deben decir; incluso puede ser que a veces no podamos decirlas sin hacer daño porque la verdad tiene el poder de ser dura y abrir los ojos a la realidad es posible que duela en el alma.
Estos últimos días he pensado y he rezado por los padres de Marta.No creo que yo pudiera soportar un dolor como el suyo y me parece que lo más útil que les puedo ofrecer es pedir para ellos fuerza para perdonar y ánimo para vivir.
Pero también he pensado en las veces que no he corregido por no enfrentarme, en las ocasiones en que no he sabido dar cuatro voces a tiempo y he cedido en lo que no debía, en esos días en que he cerrado los ojos y no he querido ver que era demasiado tarde o demasiado pronto para volver a casa, en las veces que he callado para evitar una mala contestación o en esos portazos después de una discusión sobre amigos y salidas.
Educar cuesta muchos disgustos y quien dice que no es así...que me diga cómo lo hace.

6 comentarios:

Carlos dijo...

Eso nos pasa a todo el mundo, muchas veces, por no decir casi todas, es muy difícil eso de "contar hasta tres", quizás el día que aprendamos la vida será mucho más fácil y nos evitaremos muchos disgustos. Definitivamente el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y hasta 20) con la misma piedra.

Inés dijo...

Lo bueno de tropezar,Carlos, es que puedes volver a levantarte.Todas las veces que haga falta.Un abrazo

María dijo...

A mi me parece que es duro y difícil decir claramente la realidad, pero si se hace y recibe de verdad desde el cariño, me parece muy productiva para ambos. Un beso

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

... Buenos días Ines.
Educar es muyyyyyyyyyy dificil. menos mal que los principios que te inculcaron una vez si son sólidos puedes dárselos a tus hijos pero aún y eso cada hijo es distintos.
En cuanto a hablar, yo no puedo estar callada ni mostrarme impasible, de alguna manera tengo que decir...
Un besote

Juan Rodríguez Millán dijo...

¿Alguien duda de que es una tarea dificilísima...? Bueno, supongo que alguien habrá, pero lo dice sin saber dónde se mete. Todavía no he tenido el reto de educar a nadie, pero lo tengo así de claro.

Es absolutamente imposible hacerlo todo perfecto, decirle a tus hijos siempre las cosas como uno debiera. Sólo hay que esperar que cosas así no sucedan nunca.

Inés dijo...

Complicado, complicado pero..también gratificante y apasionante.
Puede que canse pero ahí hay que estar para dar la cara por ellos.Lo intentamos, que ya es mucho ¿no?