miércoles, 4 de febrero de 2009

Discutir

Ya me dijo una amiga que no podemos vivir pendientes de una lista de popularidad.
Me parece que nos hemos vuelto demasiado respetuosos con las ideas de los demás y nos callamos también demasiado por miedo a que nos coloquen en alguna lista negra.
No estoy de acuerdo con mirar al techo y silbar haciendo como que no me entero cuando alguien dice algo que no es verdad; tampoco me sale del alma atragantarme cuando algo se puede explicar porque también me gusta que me expliquen lo que no entiendo; no creo que sea lealtad a nada tragar con los errores por miedo a corregirlos y , menos aún, pensar que diciéndolos estamos traicionando a quien los comete.
Ya sé que se vive más tranquilo sin mojarse y que hay batallas que no las ganó ni Napoleón con todo su ejército pero...¡lo siento! a mí lo que me gusta es discutir.
El enfrentamiento me sube la adrenalina, me parece divertido y me encanta que me convenzan de que estoy equivocada.
Lo malo es que no suelo encontrar contrincante y si lo provoco me encuentro con que se convierte en un duelo a muerte donde necesariamente uno de los dos tiene que perder la vida en el intento ¡y no es eso!
También se puede luchar al estilo esgrima donde las posturas son de lo más fino, los toques son casi caricias y al final todo termina en una reverencia educada y cada uno a su casa tan contentos ¡ah! y tan amigos.
Puede ser que nos estemos volviendo demasiado blanditos y en cuanto nos llevan la contraria sacamos los"Puños fuera" tipo Mazinger o nos ponemos a llorar como Heidi soñando con las montañas.
Creo que es bueno discutir y además une mucho...lo dificil es encontrar con quien.
De todos modos discusiones tan sinceras como las de la canción...siempre terminan en reconciliación.¡Seguro!



4 comentarios:

María dijo...

Me da la impresión de que cuando se discute, en general, se ve como ganar-perder: uno gana, otro pierde.
A mi me gusta la versión ganar-ganar, en la que ambos dicen sus puntos de vista y en la que ambos ganan ya solo por expresarse.
Si además uno cambia su punto de vista o convence a otro, para mi es un plus, ya que lo considero sinónimo de buena comunicación.
No es fácil aceptar que estábamos equivocados, o convencer sin sentirnos superiores..
Aprender a discutir de igual a igual, con asertividad, independientemente del resultado, me parece como un buen partido de ping pong, muy gratificante. Estoy contigo, en que la buena discusión une mucho. Sería aburrido ser todos iguales.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Estoy muy de acuerdo contigo. Discutir (sin necesidad de tirarse los trastos a la cabeza, ¿eh...?) es uno de los más sanos ejercicios que conozco. A mí me encanta confrontar posiciones diversas, disfruto dando mis argumentos y escuchando los del otro, llegando a conclusiones o simplemente reafirmando lo que ya pensaba...

Pero si estoy de acuerdo contigo en eso, mucho más lo estoy en que es dificilísimo encontrar con quien discutir. Demasiadas conversaciones, sobre cualquier tema, acaban en enfrentamiento radical, en descalificación de posiciones y en bronca personal.

Carlos dijo...

Al final la mayoría de las discusiones acaban mal y es que en el fondo muy pocos están preparados para aceptar que no siempre se lleva la razón en algo, somos cabezotas por naturaleza y muy pocas veces capaces de asimilar nuestros errores.

Natalia Pastor dijo...

Estoy con Carlos:la mayoría de las discusiones acaban mal,por que no se enfocan como un intercambio de ideas o pareceres que pueden enriquecer al otro, si no como una "batalla" donde uno de los dos contendientes tiene que ganar la disputa.
Craso error.