lunes, 2 de febrero de 2009

Goyas de hojalata

Estaba yo hoy tan contenta empezando una nueva semana con el mejor de mis optimismos cuando, de golpe y porrazo, me ha dado un vuelco el corazón y todas mis intenciones se han ido al garete.
Me gusta el cine, sin distinción de nacionalidades, y no se me caen los anillos al decir que el cine español también se merece un hueco entre tanta superproducción americana que se cuela en nuestras salas y nuestra forma de vida simplemente porque tienen grandes presupuestos, estrellas muchas veces sin demasiado talento y una grán campaña publicitaria detrás.
Lo que ya no me gusta tanto es el despliegue mediático de nuestro cine y la idea de que tenemos que defendernos, los unos a los otros, aunque lo que se haga no sea ni medianamente presentable.
Me han contado, no lo he visto, que en la gala de los Goya se premió especialmente a un director y a una película muy concretas.
Este director es el que me ha puesto de muy mal humor.
Este hombre tienen todo el derecho del mundo a hacer cine y a expresar sus ideas como le dé la gana.A lo que no tiene derecho es a ridiculizar a nadie, a querer vendernos una imagen que, él sabe, no refleja ni de lejos lo que en realidad ocurrió y ,menos todavía, a decirme a mí que sea tolerante.
Él no ha sido tolerante con las creencias de una madre,ni con los sentimientos de unos hermanos que se merecen un respeto, ni con la memoria de una niña que,quienes la conocimos ¡él no!, sabemos no se parecía en nada a la que en esa película se nos quiere presentar,ni con los miembros del Opus dei, ni con quienes ven en el sufrimiento un camino para acercarse a Dios, ni ¡narices! conmigo que vivo y pienso diferente a él.
Sus ideas de la familia y de la religión no son nada modernas ni progresistas, tienen muchos siglos y muchas teorías fracasadas a sus espaldas y, aún así, yo le respeto aunque no comparta su forma de ver las cosas; no tengo ningún interés en amargarle la vida, ¡es más! me encantaría que me explicase de dónde le viene tanto rencor, tantas ganas de hacer daño y tanta mala leche.
Francamente, hoy se me ha torcido el día; pero estoy pensando que no le voy a dar el gusto a este señor, y a su película de que se me ponga mala cara...me quedo con el testimonio de Nacho, mucho más edificante http://www.opusdei.es/art.php?p=31865 y con la intención ¡me va a costar una barbaridad! de rezar por él para que deje de ser tan malo, malo y sea mejor persona...¡y más tolerante!

8 comentarios:

Carlos Esteve Rozas dijo...

Está claro que lo que se premia en este país se hace de forma sectaria, con muy pocas excepciones.
También está claro que para saber de algo hay que informarse, y el daño que hace esta película al hombre es profundo, pues nos hace ver el sufrimiento en esta vida como algo estúpido y sin meta.
Gracias por colgar el vídeo del Opus Dei, ese tío si que merece un Goya

Julio Andradas dijo...

Los Goya pasaron de ser un evento de reconocimiento de méritos cinematográficos, a ser una gala de reconocimientos de adhesión al régimen político socialista.
Así va el cine español.
Y lo de Fesser y su trato a esa familia retrata al tipo de individuo que es y su bajeza moral.

Saludos cordiales.

José Miguel dijo...

Me ha encantado el video de Nacho, el carnicero, que has colocado. El odio al Opus Dei es un reflejo del odio que tienen a la Iglesia. Todo lo que rodea a esta película es un despropósito: la película es de mala calidad artística, y lo que es peor falsea la realidad pese a que los familiares le habían suplicado que no la hiciesen. El colmo de la inmoralidad es que se lleve todos los premios.
Por supuesto yo no iré a verla.

El Abogado Chalado dijo...

Sin entrar a valorar lo que me parece el Opus Dei que en todo caso es más malo que bueno según mi opinión, lo que queda claro es que hacer una película de la vida de alguien de cuyo resultado hayan quedado descontentos madres y hermanos, es sinónimo de que algo malo ha hecho el director.
Luego, claro, como son más chulos que un ocho van y le dan el Goya. Chúpate esa.

Carlos dijo...

He leído uno de los libros que cuentan la historia de Alexia y he visto la película. El libro, leído en un momento muy difícil para mi, me llenó, la película me parece un bodrio que no se asemeja en nada a lo que yo he leído. Lo peor es que hay gente que no ha tenido la suerte de leer el libro y se han tragado lo que cuenta la peli. A toda la gente que no lo haya hecho le animo a conocer la historia de Alexia, pero por alguno de los libros que se han escrito estoy seguro que quedaran conmovidos por el coraje y santidad de esta niña.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros; no se trata de valorar al Opus Dei, eso es lo de menos,lo increible es que a ninguno de los que conocimos a Alexia y conocemos a su familia se nos haya dado voz en la película de su vida.¡Es increible!
Y encima la premian para así recuperar el dinero que no han podido recaudar debido a su nula calidad artística.
Creo que hay que decirlo, no nos podemos callar.

eligelavida dijo...

El trabajo de este director y de su guionista no es difícil. Ridiculizar la virtud es muy fácil, y encima lo premian.

María dijo...

A mi me parece un exceso tachar de fundamentalistas a nadie.
Creo que dice mucho de como está la sociedad española y de cómo somos los españoles, esa crítica a todo lo que no rezume "libertad y disfrute"..
Y pienso.. ¿Qué le diría Fesser a una hija suya que se estuviera muriendo como Alexia? ¿Cómo lo enfocaría? Me gustaría conocer su opinión.... Opino como Carlos, que hay que leer el libro y opinar.. Y que hay muchas películas, como Bella, que no se tienen en cuenta y tienen un mensaje mucho mas humano y positivo.. Eso si, como no se critica ni a Franco, ni a la Iglesia, ni a ningún grupo, carece de interés para La Academia, no?