miércoles, 11 de febrero de 2009

Hacer daño

Hay cosas que duelen, cosas que duelen un poco y cosas que simplemente hacen daño.
Probablemente no se puede explicar el por qué pero cuando sentimos que alguien ha intentado humillarnos por el simple gusto de sentirse fuerte, algo de nosotros se resiente y notamos, de pronto, que somos vulnerables a lo que se opina de nosotros.
Puede ser que sea positivo pasar por oir cosas que no son ciertas para valorar más el cariño de aquellos que nos quieren de verdad encontrando en ellos el consuelo que da el saber que hay quien nos conoce y nos quiere a pesar de nuestros defectos.
Cuando buscan hacernos daño y lo consiguen sentimos la impotencia de no saber defendernos, esperando que la verdad se haga paso ella sola sin que tengamos que facilitarle el camino con más discusiones o con nuevas acusaciones.
No se trata de remover más lo que debe estar quieto y quizas es el momento de refugiarse en lo bueno y hacerse invisible ante los ojos de los que se empeñan en que creamos que somos como ellos nos han fabricado.
Me han dicho que el agua busca su cauce, aunque no siempre resulta sencillo y la verdad, a veces, tarda en encontrar el camino de la luz pero lo consigue también siempre.
Es probable que lo merezca ...pero no lo quiero, por eso mientras tanto me voy a mi cueva y con mi tribu personal a coger calorcito.

7 comentarios:

eligelavida dijo...

Te recomiendo “La libertad interior” de Jacques Philippe. Habla de lo importante que es reconocer el mal que a veces nos hacen, como un favor. Todos tenemos un espacio de libertad interior que nadie puede arrebatarnos porque Dios es su fuente y garantía, por lo que aunque existan cosas o personas que nos hagan sufrir, ninguna logrará quitarnos la felicidad.

eligelavida dijo...

Me olvidaba de decirte que te hago un enlace en mis favoritos

Inés dijo...

Gracias, me apunto tu consejo.Un beso

Natalia Pastor dijo...

Hay que aprender de todo,incluso del dolor que te causan,para poder ser consciente de quien eres y hacia donde vas.
Huir de las decepciones y de los sinsabores te debilita y te hace más vulnerable a los reveses inevitables,que la vida nos va dando.

Saludos.

victoria luque dijo...

A mí cuando me han hecho daño de verdad, siento que primero me rebelo, que soy incapaz de perdonar, que "eso" me parece injusto... después viene el intento de ver a esa persona como Cristo la ve... y por último, cuando Dios quiere, consigo perdonarla y tratarla, incluso, con amor. Todo un misterio el que el Señor va realizando en el corazón.

María dijo...

Inés, el libro que recomienda eñigelavida es fantástico! lo he leido mas de 3 veces y ahora voy a volver a él, gracias por recordármelo, eligelavida.
Por otro lado, decirte que he comprendido el sentimiento de ira que me produce que hagan daño a los que quiero. Cuando los demás muestran ese sentimiento conmigo,hacia la persona que me hace daño, a veces no lo entendía. Vamos que ahora te entiendo...
por último, que la forma de mejorar no es precisamente a través de la humillación, esa persona se equivoca y rezo por ella. Un besazo

Inés dijo...

De todo se aprende, eso es verdad, y que duele más el dolor que le hacen a un amigo que el que se recibe, también es verdad.
Gracias Victoria voy a seguir tu consejo y a esperar seguro que podré perdonar.