martes, 10 de febrero de 2009

Te quiero

Me encanta verles cada día.
Coincidimos muchas tardes cuando yo disfruto de un rato de tranquilidad en la iglesia que hay cerca de casa y ellos acuden a misa de 7:30.
Entran juntos, a veces de la mano, y siempre se paran frente al confesionario.Ella le mira y le dice algo que nunca he llegado a entender y él enérgico tira de su mano y le dice "No, hoy no nos toca".Algunos días ella se resiste, otros no, pero como un corderillo bueno se resigna y avanza de mala gana hacia los primeros bancos.
Permanecen en silencio, "ahora tienes que rezar" le dice él, hasta que comienza la misa.
Ella sigue los gestos y medio contesta.Él no la mira y participa recogido toda la celebración.
Al llegar el momento de la comunión él la coge de la mano, la lleva como un niño hasta la fila y cuida de que sepa lo que va a hacer ¡le dice algunas cosas al oído!
Luego vuelven a sentarse y esperan en silencio a que termine de salir el sacerdote y aún estan algunos minutos más quietos y en silencio.Cuando él coge los abrigos y coloca la bufanda alrededor del cuello de ella también le da un beso y cierra con cariño cada uno de los botones de su chaquetón.
Al salir él la vuelve a coger de la mano mientras saluda a la mujer que pide unas monedas en la entrada y hasta intercambia con ella algunos comentarios de salud y ánimos mutuos.
Les he visto montarse en un viejo coche y también he visto como coloca el cinturón alrededor de su cuerpo y cierra con cuidado la puerta mientras ella le dice algunas frases que , de verdad, tampoco consigo entender.
Me encanta verles cada día...

3 comentarios:

Emma dijo...

Qué dulce Inés.
Cuánto amor y ternura en esos gestos.
Yo de mayor quiero ser como ellos.
Un saludo.

Marta dijo...

Yo tambien me quedaría embobada mirandolos y daría gracias por poder verlos y también pediría un poco de "eso" para mi.
Cuanta ternura, y tú que sensibilidad para captarlo y contarnoslo.
Gracias

hna josefina dijo...

¡Qué linda entrada!
¡Gracias!