viernes, 27 de febrero de 2009

Volver

Ha venido a un país extraño, no creo que por gusto, no creo.
Aquí pasa los días cuidando a los hijos de otros, cocinando para familias que no son la suya y planchando la ropa de quienes no huelen a ella.
Tacha los días que lleva lejos de los suyos y cuenta a diario los meses que le faltan para volver a verlos.
Sufre con sus cosas, le duele que crezcan sin ella y todavía les añora con más intensidad cuando percibe que esperan con más ilusión el dinero que les envía que a ella misma.
Intenta transmitirles que deben esforzarse como lo hace ella, que hace falta trabajar mucho para comprarse todo lo que ellos tienen y que el sacrificio que está haciendo lo hace porque sabe que si estuviera a su lado no podrían vivir como viven.
A veces me duele ver cómo los echa de menos y le digo que lo deje , que vuelva, que es mejor que esté allí .Y ella sonríe y dice que en cuanto ahorre lo suficiente se va a ir,y mientras tanto cuida de los míos, los quiere, hasta se esfuerza por educarlos como lo hacemos nosotros.
A veces la descubro mirándome y sé que le doy envidia porque tengo todo lo que a ella le falta.
Por eso gracias.....y vuelve con ellos cuanto antes,vuelve.

4 comentarios:

María dijo...

Inés, creo que su esfuerzo es de los mas difíciles que hay.
Trabajar es una cosa, pero estar lejos de los tuyos, no poder verlos crecer y tener que trabajar a miles de km. para que tengan lo mínimo para vivir, debe costar mucho desgaste de corazón.
Que vuelva pronto a su tierra, a su gente y que mientras tanto les podamos hacer la vida agradable para que sea mas llevadera.
Un beso

carlos esteve rozas dijo...

Me ha encantdo este post madre, es increíble, espero que nos invites a unsa vacaciones cuando te hagas millonaria con un libro recopilatorio de los mejor de "desde mis cosas"

carlos esteve rozas dijo...

Sobre el post, todo lo que diga sobra

eligelavida dijo...

Creo que hay pocas cosas más duras que dejar a la familia e ir a trabajar fuera de tu país, con otra cultura, otra mentalidad, etc. Sin embargo, volver no siempre es fácil. A veces es mejor traer a la familia y buscar una vida mejor. De nosotros depende que se sientan integrados. Un albañil búlgaro que trabajó en mi casa el año pasado, mandaba dinero para que sus dos hijas pudieran ir a la universidad.