miércoles, 25 de marzo de 2009

Hacer algo

Pues que ya no encuentro tiempo y es que confieso que tampoco pongo mucho empeño en remediarlo, la verdad.
Se me acumulan en la cabeza y en la agenda títulos y títulos a los que no consigo dar cabida en las horas de mi día y estoy empezando a acercarme ¡ muy a mi pesar! a las odiosas estadísticas sobre el nivel de lectura de los españoles.
Me encanta leer, lo paso estupendamente, pero necesito unas mínimas condiciones de tranquilidad ambiental y personal que se alejan mucho de las que ahora vivo.
No es tan fácil caer en los brazos de un buen libro y cuando eso ocurre he llegado a hacer cosas tan curiosas como encerrarme en el cuarto de baño para que nadie me encontrase o leer mientras freía unos filetes o cargar con tochos de 500 páginas ¡son los que más me gustan! de casa al parque y del parque a casa,o dejarlos en el coche para aprovechar hasta las esperas en el lavacoches pero...esta historia de amor entre los libros y yo se ha terminado o por lo menos se ha enfriado ¡que no es poco!
Confieso que llevo un invierno completamente perezoso y que después de haber hecho el intento de empezar una novela en más de una ocasión, me ha entrado un frío intelectual que me paraliza y las letras han comenzado a desdibujarse como si no quisieran que entrase en sus ideas.
No engancho, como que no he cogido el hilo a nada especial y me da una pena horrible porque seguro que me estoy perdiendo un montón de buenas historias, de esas que me hacían volar a otros mundos donde dejaba de ser yo para convertirme en alguien mucho más llevadero.
Hace algunos días una amiga me presentó a su madre como su "asesora literaria" y casi se me cae la cara de verguenza, menos mal que no me pidió nuevos títulos para sus tardes de domingo ¡me habría quedado en blanco!
Tendré que preguntarle a una compañera que me ha cogido el relevo de la actualidad y ya le he oído algunos autores de éxito que ahora mismo no podría repetir ¡con lo puesta que estaba yo hace bien poco!
Voy a tener que hacer algo,esto no puede seguir así, sobre todo...por mi bien.

4 comentarios:

María dijo...

Si, suele pasar cuando pasamos temporadas pendientes de los demás. Te recomiendo ponerte un orejero en tu cuarto y mientras tus chicos ven el futbol esconderte con 4 llaves ;)

eligelavida dijo...

Lo del baño es lo mejor. Yo personalmente, he puesto una bici en el cuarto del piano. Así, mientras mis hijas tocan, yo hago ejercicio, escucho música y leo a la vez. Claro que sólo sirve para libros light. Dostoyevski es imposible leerlo pedaleando.

Natalia Pastor dijo...

A mi me pasa lo mismo,Inés,y aprovecho para leer a última hora del dia,y sobre todo los fines de semana,que estoy algo más relajada.
Ahoar mismo estoy releyendo una colección de cuentos de Cortazar y "La cuarta trama",que acaba de salir,sobre el 11-M.
Saludos.

maria jesus dijo...

Suele pasar, yo soy como tú pero ahora me es imposible recordar los nombres de los autores.
El cuarto de baño, el coche, cualquier sitio donde pueda uno aislarse es bueno para leer.
Ahora estoy leyendo " el pony rojo",de Steimbeck y "viaje al pasado" de Zweig. Son cortos, se leen en un día