lunes, 30 de marzo de 2009

Mañana

A veces pesan más las horas que los días y hasta los minutos pueden hacerse más largos que los meses.
No sé si soy capaz de asimilar tantas cosas en tan poco tiempo o puede que esa sea la razón de que no alcance a tachar fehas en los calendarios y de que cuando lo haga se sumen las semanas más que los espacios reservados al presente.
Puede que ponga más la vista en el horizonte y pase por alto lo inmediato, puede que no abarque el hoy con demasiado entusiasmo y puede que me refugie en un mañana más alegre.
Puede que me encuentre más a gusto lejos que cerca y puede que la vista me permita apreciar con claridad lo que no alcanzo a ver, oscureciendo las sombras de lo que se encuentra a mi alrededor.
No sé si es bueno o es malo, tampoco soy capaz de distinguirlo, pero sé que es así y me ayuda más que hacerme daño.
Si me paro siento el cansancio y si no me doy tiempo es posible que siga adelante sin darme a penas cuenta del esfuerzo que me está suponiendo.
Prefiero que no me lo digan, prefiero sentir que no es para tanto, prefiero que las cosas no quiten protagonismo a lo que verdaderamente me importa y dejar pasar el tiempo, dejar pasar los días...aunque lo que más me cuesta sea el transcurrir de las horas y, a veces, hasta de los minutos.

1 comentario:

Natalia Pastor dijo...

Eso nos pasa a todas ,Inés.
Hay que vivir el día a día,saborear cada minuto,padecer lo que nos toque,afrontar cada nuevo amanecer con ilusión,...y como dice mi abuela nonagenaria,dar gracias a Dios y apretar los dientes.