sábado, 4 de abril de 2009

22

Vaya día...la verdad es que no me enteré de mucho y tampoco se puede decir que lo disfrutara en exceso ¡demasiada gente y demasiadas cosas!
Fue el principio de algo que ,eso sí, he disfrutado y sigo disfrutando con la serenidad de saber que no me he equivocado, que vale la pena, que sí es posible y que todavía me sigue haciendo ilusión.
Echo la mirada atrás y no percibo como tantos esos 22 años; me parecen demasiadas fechas para tan poco tiempo.
Reconozco sin embargo como propias todas las jornadas, todas las idas y venidas, todos los acontecimientos importantes y todos los que hemos celebrado en la intimidad, todas las cosas que nos han visto vivir y algunas que solo conocemos los que las hemos vivido.
No creo que la felicidad se pueda medir en días, mucho menos en años, pero quizás sí en momentos y momentos los ha habido solo de un tipo, los compartidos: alegres o difíciles,cortos o demasiado largos, de varios formas y hasta de muchos colores pero intentando aunar los caminos y dirigiendo los pasos hacia una misma dirección y un destino común.
Quizás puede que esto haya sido lo más dificil: dos capitanes muy parecidos y muy diferentes a la vez ,tripulando un barco que a veces se tambalea, pero que mantiene el rumbo a pesar del viento en contra y la fuerza de algunas corrientes no siempre favorables.
No me importan los años, me da pereza contarlos...los días, me gustan los días y los momentos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Han sido 22 años maravillosos...y los que nos quedan!. Lo mejor de todo, caminar al lado de alguien que siempre sabés que está allí, queriéndote a pesar de tus defectos, que son muchos...y ver como por la entrega mutua, las "bestias" que se van uniendo al camino...pues empiezan a hacer sus propios proyectos...
Un besote
La otra parte :-)