sábado, 18 de abril de 2009

Llegar a tiempo

No sé si es cansancio o aburrimiento o que no le encuentro beneficio a la conversación, pero hablar de políticos y política es algo que cada día me deja más fría.
No creo que en el momento en que vivimos tenga la más mínima importancia si uno es de un partido o de otro, si sus padres fueron de un bando o del contrario y mucho menos si las cosas las ve de un color o de otro más extremista.
Puede que en estos días en que para muchos lo más importante sea mantener sus necesidades más inmediatas cubiertas bajo la protección de un trabajo,también llegue el momento de entender que es más llevadero para todos que dejemos de enzarzarnos en rencores, muchas veces heredados de otro siglo,y seamos capaces de poner sobre la mesa soluciones o al menos esfuerzo común para que la gente deje de sentir que está sola ante sus problemas.
No son tiempos de remover memorias doloridas; no es momento de echarnos en cara errores pasados; no es momento de destruir más vidas de las que ya desaparecen sin nuestra ayuda; no es momento de imponer opiniones particulares o querer desahogar nuestra ira en la desgracia de otros; no es momento de mirar con altanería a quienes no comparten nuestro pensamiento; no es momento...
Pero quizás sí sea el mejor momento para aunar esfuerzos; para tener en cuenta otras formas de ver las cosas; para pedir ayuda si no encontramos las salidas; para comprender sin juzgar demasiado; para pasar página aunque la nuestra esté arrugada; para ponernos de acuerdo en lo fundamental y para dejar de pensar que algunos son el colmo de las virtudes y otros el colmo de los desastres.
No nos podemos rendir, no podemos sentarnos a esperar porque...tenemos que llegar a tiempo de dar esperanza a muchos que hoy la están perdiendo.

4 comentarios:

María dijo...

LLegaremos a tiempo Inés, sobretodo cuando compartimos nuestra humanidad y de eso... sabes un rato largo.... Un besazo

Natalia Pastor dijo...

Qué razón tienes,Inés.
Ahora,más que nunca,hay que apoyar a esos cientos de miles y miles que lo están pasando mal,que no tienen trabajo y que hacen cola en los comedores de Cáritas,y andan huérfanos de ilusiones y sobre todo,de esperanza.
Besos.

maria jesus dijo...

Estas epocas de crisis suelen ser muy educativas, ojala nos pongamos todos a solucionarla solidariamente.

alfonso sanz dijo...

Yo creo que todo el mundo guarda esperanzas en el fondo de su alma. También esperanzas de vida eterna o de salvación. Creo, por lo que conozco de las personas, que todo el mundo es un poco feliz.