jueves, 23 de abril de 2009

Niñas

Hoy es el día de libro y mis chicas han preparado la famosa "Canción del Pirata" de Espronceda para representársela a sus compañeras de curso.
Digo que han preparado porque tengo que decir que yo no he hecho más que darles el texto y decirles que ellas misma se inventen lo demás.
Pues casi que lo demás ha sido lo mejor: los gestos, los disfraces, la colocación en el escenario, la entonación, las pinturas de la cara, la alegría de las voces, la ilusión de los momentos previos, las sonrisas del saludo final...
A veces pienso que somos los adultos los que les cortamos las alas demasiado pronto, los que queremos que se hagan mayores antes de tiempo,los que les damos responsabilidades de adulto cuando no son más que niños, los que les creamos los problemas o les trasladamos los que deben ser solo nuestros.
En las series infantiles nuestras hijas hablan como mujeres desesperadas, la moda se empeña en vestirlas como adolescentes rebeldes y hasta las letras de las canciones y los movimientos de los bailes no corresponden con la infancia que aún están disfrutando.
Y no creo que sean ellas quienes lo quieran, más bien es lo que nosotros y los medios de comunicación les ofrecemos.
Nos empeñamos en educarles la sexualidad cuando aún creen en los Reyes Magos y les compramos libros de amores no correspondidos cuando lo que a ellas les gusta es sentirse princesas en un mundo de príncipes azules.
Que bien lo han pasado y que bien lo hemos pasado viéndolas ser lo que con diez años les toca ser...unas niñas.

3 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Lo que comentas es cierto,Inés.
Hay unas urgencias excesivas en que los niños quemen etapas, en que se salten los procesos de aprendizaje y de "toma de contacto" con la realidad de la vida,con su crudeza, con evitar y huir de las responsabilidades de sus actos,como si todo fuera una carrera contra el tiempo que marcan otros.
Saludos.

Pilar dijo...

Llevas toda la razón. Los niños se están convirtiendo en "mayores inmaduros".

Gracias por el vídeo de los NINS, ¡qué buenos recuerdos de mi infancia! Crecí con ellos, y me sabía todas sus canciones.

María dijo...

Es verdad Inés. Mejor darles disfraces que disfrazarles.. mejor darles juegos que jugar con su inocencia.. que la conserven depende en parte de nosotros los padres. Un besazo