domingo, 12 de abril de 2009

Reorganizar

No hay señal más clara de la vuelta a la realidad que las montañas de ropa sucia invadiendo las cercanías de la mejor máquina que ha inventado el hombre: la lavadora.
Ni la alegría del domingo de Resurrección, por cierto Felices Pascuas, puede con la angustia de kilos y kilos de todo tipo de prendas de vestir que esperan amontonadas el proceso cíclico de lavado, secado , planchado y vuelta a los armarios.
Es un recorrido que ya a diario supone todo un esfuerzo de trabajo pero que después de cinco días de descanso se convierte en algo que supera cualquier hazaña humana.
Es empezar a deshacer maletas y todo me huele raro, diferente.
Hasta aquello que no salió del armario me pide a gritos que le lave la cara y le devuelva a lo cotidiano, a lo real,a la belleza de los días corrientes.
Es en estos momentos cuando más se valora el orden de las comidas, la cama propia, nuestra taza de desayuno, las columnas del garaje, el sonido de nuestro timbre, el olor de las sábanas lavadas en casa y hasta los huecos con nombre propio del sofá del salón.
Volver a casa es tan agradable como salir un tiempo de su protección y quizás puede que sea la mejor forma de valorar lo mucho o poco que tenemos.
Lo hemos pasado muy bien, hemos ensuciado camisetas y camisas, bañadores y hasta polares; por eso ahora...necesitamos reorganizar este caos ¡cuanto antes!

3 comentarios:

Carlos dijo...

Pues nada ahora toca la vuelta a lo cotidiano. Felices Pascuas también para ti. Un abrazo.

María dijo...

Me encanta cómo lo describes Inés, Acabo de pasar por lo mismo... con olor a vacio...he abierto todo nada más llegar.
Hoy inspira relax lo cotidiano, que dure hasta la víspera de las próximas vacaciones...
Un besazo y Feliz Pascua

maria jesus dijo...

¡¡Animo!!y Feliz Pascua