sábado, 30 de mayo de 2009

Juventud

Pues me he quedado parada, la verdad es que no he sabido responder y eso que últimamente no me callo ni debajo del agua.
El caso es que hablando con una sobrina de 23 años, ennoviada y a punto de terminar la carrera, veo que se revuelve inquieta en el sofá cuando su abuela le pregunta sobre planes de boda y digamos que entre nerviosa y ofendida responde en un tono contundente -"A no, yo tengo que vivir mi juventud y por lo menos hasta los 30 me lo voy a pasar bien".
A mí lo primero que se me ha ocurrido es que muy enamorada del chico en cuestión no debe estar, pero dándole vueltas, me parece que verdaderamente la culpa la tenemos los que la hemos rodeado estos años que hemos hecho crecer en ella la idea de que el matrimonio es la cosa más aburrida del mundo y de que no debe desperdiciar su juventud en una tarea tan poco agradable.
No sé, nunca he pensado que echara a perder cosas importantes cuando a su edad decidí que lo mejor que podía hacer era eso, casarme.
Es cierto que no he viajado mucho con amigas, ni me he corrido juergas memorables, ni he esquiado desde entonces, ni he acudido a ningún macro concierto de verano; ni siquiera me he comprado toda la ropa que me gustaría, ni tampoco conozco el placer de torrarme horas al sol con una piña colada en la mano pero...nunca había pensado que esto supusiese haber perdido mi juventud.
Vamos que pensándolo así, estoy completamente de acuerdo en que retrasen lo más posible su compromiso porque ya se ve que lo que yo viví en los primeros años de matrimonio no tiene comparación con lo que ellos esperan de su vida hasta la treintena.
Lo mío fue mucho mejor : construir una vida de dos, compartir la llegada de muchos hijos en pocos años, luchar con la fuerza de la juventud y remar en una sola dirección, difrutar de una tarde paseando, tomarse muchas pizzas viendo en casa una buena película, pasar meses ahorrando para comprar una alfombra, turnarse las noches para dar el biberón, escaparse un puente a cualquier sitio dejando a la tropa repartida, hacerse juntos sorteando dificultades y alegrías ...
Ya sé que es menos apetecible, en apariencia, y eso que sabíamos que era...para toda la vida.

3 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

A mi me parece perfecto que la gente medite y se piense la decisión transcendental de dar el "si,quiero" y embarcarse en el compromiso del matrimonio.
Entre otras cosas,por que tal decisión supone la asunción de unas responsabilidades que son incompatibles con la inmadurez.
Saludos.

Lina dijo...

Si volviera a vivir mi juventud la cambiaba por completo... y me pensaría más el matrimonio. 30 años es una buena edad para casarse. Yo a los 30 ya llevaba 6 casada y tenía un hijo.

INÉS dijo...

No creo que haya edades "ideales" para casarse; me inclino más por el convencimiento y el conocimiento de las responsabilidades que lleva esa decisión.
Creo...