martes, 2 de junio de 2009

Vidas ajenas

Hay gente que da pena,bueno, mucha pena.
Ya soy mayorcita para saber que las cosas no son lo que parecen y que la realidad supera en mucho la ficción, pero encontrarse de bruces con ciertas historias le dejan a una el corazón helado.
No sé si es peor tenerlo todo y ser tan cruel o no tener nada y descargar las iras propias al viento de los medios de comunicación.
Tampoco digo que nunca lo haría; pero exponer al morbo nacional las miserias de un matrimonio me produce ,como poco, tristeza, mucha tristeza.
Supongo que detrás hay mucho sufrimiento, mucho rencor, mucho dolor y unas ganas irrefrenables de destruir la vida del contrario usando el peor de los ataques: ¡la mentira!
Vale , lo cuentan porque se lee y se vende y porque tenemos unas ansias desmedidas de hurgar en la vida ajena, pero eso no exime de responsabilidad a quien lo hace y , para mí, le convierte en víctima de su propia venganza.
Me ha dolido porque ha satisfecho mi curiosidad y hasta , si no me muerdo la lengua, caeré en el error de avivar el fuego del escándalo en cuanto se me presente la oportunidad; pero no debería ser así, los trapos sucios se lavan en casa o en los juzgados o en la intimidad de la familia o en la discreción de los conocidos; no en un magazine de domingo ni en un plató de televisión.
Prometo que no voy a volver a hablar de esa triste historia con nadie y prometo que voy a leer solo... lo que me debería interesar.

1 comentario:

Natalia Pastor dijo...

España es una gran verdulería, y la televisión y los programas del higadillo,una máquina de picar carne que lanza basura para un telespectador adocenado al que le interesan los secretos de alcoba y las historias de matrimonios de famosos o frikis que terminan despellejándose en un plató.