lunes, 13 de julio de 2009

Fiesta

No pienso entrar en la discusión porque me faltan argumentos y me sobra sensibilidad.
Simplemente me quedé sobrecogida, me pareció algo espeluznante y sentí un enorme escalofrío, más interior que físico.
Luego la cabeza se me fue a los padres, a la novia, a los amigos y no he podido volver a ver las imágenes.
Y otra vez se vuelve a repetir y no sé si cuando aparezcan estas líneas habrá otro muerto que añadir a las listas de la supuesta fiesta.
Me da igual la responsabilidad que tiene el que corre o la que soporta aquel que deja correr, me da igual si el toro era adecuado para la carrera o si hasta los animales deberían saber hasta cuando deben ser animales, me da igual el origen del encierro y si hoy han sido capaces de beber hasta las tantas y jugarse la vida por una idiotez; me da igual que sea San Fermín o que sea en Pamplona; me da igual.
Simplemente me duele comprobar qué poco se valora la vida que hasta hay quien se la juega intencionadamente y la pierde por no haber sabido protegerla de los peligros más básicos.
Me duele que la gente lo pase bien poniéndose delante de dos pitones sin ninguna preparación y me duele que se diga que así son las cosas y que esos son los riesgos de la fiesta.
Pues no señor...la fiesta debería ser otra cosa.

3 comentarios:

Susana dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo, para mí, eso no es una fiesta.

María dijo...

Si Inés eso no es una fieta, es una locura

¿Mañana más? dijo...

Con lo frágil y valiosa que es la vida, un auténtico milagro, y que haya gente que se la juega por diversión. ¿Qué quieres que te diga?. Es el más absurdo de los absurdos.