lunes, 27 de julio de 2009

Madurar

Supongo que serán los tiempos o el ambiente o ¡yo que sé! pero cargan o cargamos sobre nuestras espaldas el peso de todo lo que acontece dentro de las repúblicas independientes de nuestras casas y...es verdad, pero...también hay otros que tienen asignado su rol en esta función y no hay manera de que, como mínimo, se aprendan su papel.
Madurar lo hacen las peras; los humanos crecemos y para conseguirlo necesitamos algo más que un buen plato de macarrones...necesitamos que nos dejen, que nos den opción de elegir y sobre todo que hagamos las cosas porque nos da la gana.
Pero...ahora los padres o nos retiramos o ¡y puede que sea peor! nos sentimos tan imprescindibles que ahogamos demasiadas iniciativas y colocamos excesivas señales en la vida de nuestros hijos.
Creemos que entre nuestras responsabilidades está la de conocer con exactitud lo que deben hacer y sentir, lo que necesariamente necesitan probar y lo que , por supuesto,en ningún momento deberían decidir.
Habrá que dejarles que hagan las cosas porque sí, porque ellos lo ven de ese modo, sin más explicación.
Cuando son pequeños que aprendan a decidir si hace frío o si les sobra el jersey, que sepan peinarse aunque no sea con raya, que escojan entre lazo o diadema y que carguen con la responsabilidad de hacerse el bocadillo que tomarán a media mañana.
Después ya llegarán opciones más arriesgadas, pero si ha habido entrenamiento en las cosas pequeñas, probablemente la libertad habrá dado sus primeros pasos y sabrán calibrar las consecuencias de sus actos sin que mamá y papá tengan que dar su visto bueno .
Porque madurar, las peras; nuestros hijos...crecen.

2 comentarios:

suulka dijo...

tienes muchisima razon , la mayoria de veces hacemos las cosas sin pensarlas, nuestros hijos creceran , pero tienen que hecrlo a su modo , aunke nosotros estemos ahi para echarles un cable . un saludo muy buena reflexion

¿Mañana más? dijo...

Con 33 años yo todavía no he madurado... Crecer... un poco. Pero, ahora que no nos oye nadie, sigo dejando la luz del pasillo encendida cuando duermo sola ;)

Ser padre es muy complicado, Inés, qué te voy a contar. Y ser hijo... pues también.

Mira, en mi caso, a mí sí me hubiera gustado poder contar con mis padres pero... los divorcios, hija... son así. ¡Maricón el último!. Y siempre te falta algo...