domingo, 27 de septiembre de 2009

Un poquito

Es posible que llegue a convertirse en una adicción...es posible.
Posiblemente también es necesario gastarse en el día a día para valorar en su totalidad sus beneficios.
Tampoco creo que sea indispensable gozar de sus efectos para sobrellevar las cargas de la vida que nos ha tocado llevar.
Pero ayudan, ayudan a despejar no solo los músculos, también las neuronas.
Ayudan a asentar prioridades, a valorar lo extraordinario, a admirar las posibilidades que la vida nos da para sentirnos felices, a conocer la capacidad que tiene el hombre de disfrutar de lo que le rodea...a gozar y almacenar buenos momentos.
Cierto que el cuerpo lo agradece pero pienso que el verdadero masaje es el que coloca en su sitio los sentimientos, estira el nudo que se había formado en algunas relaciones, suaviza la piel de nuestra sensibilidad y ensancha el horizonte de lo que tenemos más cercano.
Pues sí, he pasado dos días entre burbujas y chorros de agua, me han dado un masaje dicen que para eliminar líquidos, he tomado un poco el sol, he dormido a pierna suelta y he disfrutado del silencio...del auténtico silencio...¿se puede pedir más?
Pues sí, que lo pueda volver a repetir y que el efecto me dure un poquito...solo un poquito.

4 comentarios:

María dijo...

GUAU !!!! Cómo me alegra!!! ya me contarás Bss

AleMamá dijo...

¡Qué agrado! que te dure y se repita

misideascotidianas dijo...

qué endivia,qué endivia me das.
Yo quiero!!!
Luisa

Natalia Pastor dijo...

Hay que cuidarse,Inés.
Ese ratito de relax, de burbujas,de tranquilidad y laxitud no sólo te reconforta el cuerpo, si no que hace que se disfrute del silencio,de la calma para reencontrarse con una misma.

Saludos.