martes, 6 de octubre de 2009

El Santo de lo ordinario

Pues a mí me gusta lo ordinario, y el santo de lo ordinario.
Me cuesta, me suena a rutina, no siempre logro sacar del día a día la mejor cara pero, a pesar de todo,... encuentro más encanto en lo habitual que en lo extraordinario.
Puede que por eso valore ,cada vez más,su mensaje y todo lo que rodea sus enseñanzas.
No se trata de hacer cosas nuevas, ni de añadir más obligaciones que las que ya tenemos, ni de cambiar de costumbres, ni de retirarnos de nada ni de nadie, ni mucho menos de inventarnos otra vida ni otra identidad.
Lo mismo, lo de siempre; con los mismos y con los de siempre; en el mismo sitio y con las mismas necesidades; pero , eso sí, de otra manera.
Contando con Él de forma real, haciéndole partícipe de lo que nos rodea, cogiéndose de su mano y mirándole a los ojos, compartiendo penas y alegrías, caídas y remontadas, aciertos, errores, virtudes y defectos...pero con Él.
Eso es lo que me atrae de su forma de entender a Dios como amigo, como Aquel que pasa, como Camino bien orientado, como Forja que moldea y como Surco que araña la tierra para sacar de ella el mejor fruto.
Entiendo poco de lo que otros hacen o deberían hacer,bastante tengo con intentar hacer bien lo mío.
A mí este mensaje me ayuda, me exige y me conforta...me hace mucho bien.

4 comentarios:

misideascotidianas dijo...

A mi tb me gusta lo ordinario, de ahí lo cotidiano.

Ciertamente es un mar sin orillas esta posibilidad de amar desde nuestro lugar de trabajo y desde nuestra vida de familia y en la sociedad.

Gran mensaje y gran santo.

Tal día como hoy estaba yo en Roma:)

Natalia Pastor dijo...

En las cosas y el quehacer ordinario, está lo extraordinario y la posibilidad de alcanzar la excelencia.
Un maravilloso mensaje.

Saludos.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Si esta hace bien, perfecto. Besos.

AleMamá dijo...

Yo estuve en su canonización hace 7 años justos hoy.
Saludos