domingo, 25 de octubre de 2009

Horas

Y tienen 60 minutos...y tienen 360 segundos.
A veces pasan rápidas, a veces no tanto.
En demasiadas ocasiones podríamos haber prescindido de ellas, mientras que en otras, han sido el eje sobre el que ha girado el resto de nuestra existencia.
Nos las dan y nos las quitan como si no tuvieran importancia, y me niego a aceptar que solo sean un avanzar o retrasar de manecillas, sin otro sentido que el de controlar el recibo de la luz.
Por eso pienso que rectificar es de sabios y ayudar es decir las cosas a la cara.
Por eso creo que es mejor equivocarse que esperar una nueva oportunidad.
Por eso me gusta que me digan lo que debo corregir sin esperar a que lo tenga que averiguar por mí misma.
Por eso prefiero preguntar las intenciones ajenas antes de hacer montañas de granos de arena.
Por eso intento controlar la gota que va a colmar el vaso y vaciar la ira sin provocar más daño que aquel que ya se ha podido hacer.
Porque me da miedo no saber aprovechar esas horas que me regalan... cuando llega el otoño.

1 comentario:

maria jesus dijo...

Cuando llega el otoño es cuando empiezas a valorarlas, antes no te das cuenta, quizás por falta de tiempo