lunes, 16 de noviembre de 2009

Lobbies

Estoy bastante asustada, la verdad.
El caso es que hace algunos días una amiga sacó a relucir el tema de la influencia de los lobbies en el mundo en que vivimos y no me lo puedo quitar de la cabeza.
Ya me da bastante rabia el que alguien maneje mis hilos y me diga lo que debo o no hacer ,pero si agrandamos el objetivo y llegamos a la conclusión de que en realidad ni siquiera somos dueños de nuestras decisiones, pues ya...el pánico me cala los huesos.
Y yo creyendo que el panorama que me rodea se debe a cuatro tontos y un despistado pero no...parece que la cosa es mucho más complicada de entender y que, o me uno a un lobby o no tengo nada que hacer.
Vamos, que influimos sólo lo que nos dejan, muy poco en realidad, y que aunque gritemos hasta quedarnos afónicos o nos apoyamos en otros cuantos o nos quedamos más colgados que una percha.
En realidad ya lo intuía yo, pero me he dado cuenta de que ciertos lobbies son más potentes que otros y que justamente, ni me identifico con los que consiguen sus propósitos, ni me parece a mí que pueda integrarme en ninguno de los que conozco.
Y aún así no me he quedado tranquila; será porque pienso que también tiene que haber lobbies positivos, buenos, optimistas, que apoyen los valores humanos y el desarrollo integral de la persona.
Lobbies que ilusionen a la juventud, que arranquen la sonrisa a los mayores, que influyan en la moda, los espectáculos, la literatura, las leyes, hasta en lo que comemos...
Seguro que los hay pero, desgraciadamente, brillan más los que destruyen que los que construyen.
Y es que los malos deberían ser buenos y los buenos...divertidos.

2 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Los lobbys o grupos de presión han existido siempre, lo que sucede es que la terminología anglosajona es más "in", y se denomina así a lo que antes eran grupos de presión o poderes fácticos.
El problema no es que existan, si no que un Gobierno sea permeable a ellos, y más aún si es en aras del tontoprogresismo garbancero que nos invade.

Besos.

Luis y Mª Jesús dijo...

La desgracia es que los lobbys que hoy presionan lo que quieren es desquiciar a la sociedad y mientras nosotros chupádonos el dedo. los medios de comunicación han supuesto un medio estupendo para sus fines, no hay más que controlarlos y ya está el cambio de opinión servido.
Besos