jueves, 14 de enero de 2010

No me lo creo

Pues me vais a perdonar..pero no estoy de acuerdo.
Puede que en teoría sea así, pero no siempre la teoría se hace realidad en la práctica y, en la mayoría de los casos, el resultado depende de las premisas iniciales.
Si damos por cierta la idea de que a partir de los doce años desaparece el cerebro y la persona pasa a ser una ebullición de hormonas aceleradas, todo lo demás tendría una explicación.
Que me traten como si mi persona se redujese a uno sólo de sus órganos...me quita la paz interior y exterior.
Y so es lo que me pasa cada vez que intento relajarme delante de nuestra televisión.
Ayer, sin ir más lejos, recorrí varias cadenas buscando algo entretenido que echarme al cerebro pero...no hubo manera.
Durante mi peregrinaje por las distintos canales y cuando menos me lo esperaba...¡plaf!, imagen, comentario, chistecillo, insinuación, vamos que cualquier escusa era buena para echarle al cuerpo un halago.
Creo que recorrí cerca de 15 estaciones y en todas el mensaje era el mismo: este no es tu sitio.
Y es que me duele el dedo de darle al mando cada vez que me tratan como si no pensase en otra cosa.
Puede que ese sea el problema: que se empeñan en decirme como soy ,en qué pienso a todas horas y qué es aquello que más me divierte...y a mi no me da la gana de creérmelo.

4 comentarios:

Sunsi dijo...

Inés... cortito pero muy ilustrativo. Que no, que no entramos en el tanto por ciento de la población que se puede sentar plácidamente en el sofá para ver algo entretenido y con un poco de poso.

Toda mi solidaridad para ti, Inés.
Un beso desde Tarraco

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

yo tampoco me lo creo ;) besos.

Natalia Pastor dijo...

Ni yo,Inés.
Somos unas incrédulas,está claro. :-)
Un beso.

denuevoal36 dijo...

sera porque no pusiste intereconomia eh