miércoles, 20 de enero de 2010

Solo le pido a Dios

Pues para empezar por algo positivo...vamos a fijarnos en Haití.
No en lo que ha ocurrido ahí... no se trata de eso...no.
Más bien de lo que se ha producido alrededor...de eso sí...de eso también hay mucho que contar.
La respuesta ha sido inmediata, casi preocupantemente inmediata, demasiado rápida como para haber sido improvisada y yo me pregunto...
¿Dónde está a diario tanto heroe anónimo que, ante una catastrofe, reacciona y ante lo ordinario, no es capaz de mover un dedo?
¿De dónde salen tantos cargamentos de ayuda empaquetada en escasas horas, mientras hay gente ,hoy y aquí, que pasa verdadera necesidad y a las que no llega nada de nada?
¿Cómo es posible que se tarden horas en socorrer a unos bomberos atrapados en un incendio,  mientras que a miles de kilómetros de cualquier ciudad civilizada, ha habido personas rescatadas de los escombros muchos días después de haber ocurrido el terremoto?
¿De dónde salen los millones de euros que mandará nuestro gobierno a Haití y que no invierte en comedores sociales para la gente de aquí?
Si somos capaces de responder a las necesidades de un país devastado ¿por qué nos cuesta tanto socorrer al vecino de escalera o dar de nuestro dinero al mendigo de la esquina?
Si somos solidarios con los que no conocemos ¿por qué nos negamos a traspasar el agua de nuestros ríos a otras comunidades,  a repartir nuestro PIB con el resto del país o a acoger en nuestras áulas a los que no hablan la misma lengua que nosotros?
No sé...solo le pido a Dios que el dolor, también de los cercanos, no me sea indiferente.

2 comentarios:

mar dijo...

Será que no nos gusta el contacto directo con nuestros semejantes. No nos gusta preocuparnos del pobre de la esquina porque si lo hacemos una vez tendremos que seguir saludandole los demás días y eso nos cansa. Sin embargo ayudar a alguien a cientos de kilometros de nuestra casa no nos obliga a nada.
Me gusta tu entrada. Gracias

Mª Dolores dijo...

Yo también me hago la misma pregunta. NO quiero que nadie me malinterprete, que hay que ayudar, económica, humana y moralmente. Todo lo que se pueda y más. Pero qué rápido ha aparecido el dinero, no? ¡Qué difícil es dar la mano al que tenemos al lado! Está demasiado cerca.