lunes, 8 de febrero de 2010

La boina

Que no...que no es eso..
Y es que esto de mirarnos al ombligo  ha hecho que, más que compañeros de fatigas, pensemos que quienes nos rodean hacen las cosas para amargarnos la vida o para hacérsela a ellos más llevadera.
Y así, cuando no echamos la culpa de nuestras desgracias a Zapatero se las echamos a Franco o a  ese profesor del instituto que, hace casi treinta años, nos suspendió una evaluación.
Y todo por no pensar un poco en lo que escondemos debajo de nuestra propia boina.
Por no echarnos en cara el personajillo que hemos creado y que, rara vez, tiene parecido con el que somos.
Y mira tú que he encontrado la solución; me explico.
Vamos a dejarnos de opinar de los demás y vamos a dedicar un ratillo, cada día, a escucharnos, contemplarnos y retener en la memoria lo que el espejo interior nos devuelve.
Vamos a ser egoistas, solo un poco egoistas, lo justo pero necesario, a ver que tal nos va.
Y si al año somos capaces de sacar tres dias de "coaching" personal con el mejor especialista en estas cosas...la idea no tiene más que ventajas.
¿Que algunos lo llaman retiro o ejercicios o sesiones de oración?...para mí es lo mismo.
La boina, la boina que... parecemos de las COES.

1 comentario:

MIC dijo...

Pues yo me voy de boina ya mismo:)
Falta me hace.
Luisa