martes, 2 de marzo de 2010

Dolor

Me ha tocado el alma...y he llorado con ella.
No sé qué le pasa.
Puede que todo o puede que nada, probablemente algo.
No sé por qué reacciona de ese modo, por qué no sabe controlarse o por qué siente lo que siente.
Es demasiado pequeña para decir lo que dice y para tener ese dolor en el centro del pecho, ese que ella dice le hace daño.
Porque le hace daño pensar que nadie quiere estar con ella, que no consigue dominar esa rabia que la separa de los que la rodean, que se siente mal muchas horas al día y que , si se mira, no se gusta.
Y es que detrás de sus desplantes, sus gestos, sus malas contestaciones se esconde una herida.
Una herida que debemos descubrir para que no se haga más grande, para que no deje cicatrices innecesarias, para que la deje vivir sin dolores.
Y es que no puede ser, porque ...debería ser feliz.

2 comentarios:

MIC dijo...

Me recuerda a una niña que conocí y que gracias a la paciencia de una profesora, que no dejó de creer en ella, supo sacarla de su coraza y ayudarle.

Seguro que esta niña corre la misma suerte.

Un abrazo

Luisa

maria jesus dijo...

¿Estas hablando de una adolescente?
Si es así, pasará.

Te agradecería que pasaras por mi blog y echaras una mano

Un beso