sábado, 12 de junio de 2010

Diferentes pero no distintos

No quieren ser distintos...aunque son diferentes.
Los necesitamos, tanto o más de lo que ellos nos necesitan a nosotros.
A veces nos olvidamos de que existen, les apartamos de nuestra mirada como un mal pensamiento y nos sentimos más personas que ellos simplemente porque nos provocan sentimientos encontrados.
Huímos de la realidad de sus vidas, les ignoramos o, lo que es peor, les compadecemos como si su situación fuera un mal contagioso.
Nos atrevemos a interpretar sus deseos, sin acercarnos a ellos, o incluso a decidir qué es lo que será de sus vidas sin preocuparnos de escuchar  lo que nos quieren decir.
Juntos construimos un mundo del que nadie debería excluirles porque aportan lo que, en demasiadas ocasiones, nos falta a los que nos sentimos normales.
Son la imagen real de la dignidad  de la persona, del verdadero sentido de la vida, del esfuerzo, de la lucha, de la alegría, del amor en su más pura esencia.
¿Quien ha dicho que no sirven para nada?
Cuando uno tiene la inmensa suerte de coger sus manos y mirarles a los ojos... encuentra el paraiso que estaba buscando.

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