jueves, 23 de septiembre de 2010

Familias numerosas

No es motivo...en todo caso una escusa.
El caso es que ultimamente lo he oído más de una vez y no me cuadra.Ni me cuadra ni, por mucho que le busque acomodo, encuentro razón a tanto despliegue y tanta necesidad.
Pues ahora resulta que la mujer con mejor sonrisa del celuloide actual desembarcó, hace unos días, en San Sebastián acompañada de cóyuge y 4 descendientes para los que pidió 30 habitaciones  del ala en el mejor hotel de esa hermosa ciudad...¡toma yá! Y no me extraña, por pedir...
Lo peor es que se las han dado y la organización justifica semejante dispendio diciendo que la actriz tiene familia numerosa ¡no te fastidia!
Y yo, y esa, y la otra...pero como mucho conseguimos algo de descuento en el parque de atracciones, el AVE menos caro y una ayuda ,más bien justita, para comprar material escolar y libros de texto cuando nuestros niños comienzan el curso.
Por esto y teniendo en cuenta que esta gente tan maja ha comprendido las  necesidades de una familia grande; les voy a mandar una lista amplia y justificada de todo lo que se me ocurra pedir, a ver si se estiran....como con Dña Julia.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Tengo

Tengo de todo menos...tiempo.
Tengo mil historias que contaros, aunque algunas no tengan demasiado interés.
Tengo preguntas sin repuesta, que necesitan de vuestra ayuda, para no enquistarse en mi corazón.
Tengo necesidad de sacar al exterior lo que me bulle en el interior.
Tengo ideas y comentarios, alagos y reprimendas, silencios y puede que algún insulto, de todo eso tengo.
Lo que no tengo es horas para sentarme a convertirlas en palabra escrita...de eso este año voy a andar escasa.
Pero lo intentaré, de vez en cuando, porque tengo una sonrisa para regalaros...y no me resigno a guardármela en el bolsillo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Tambor

Uno solo...¡y ya me parece mucho!
Me han contado que Septiembre es el mes de los propósitos. Existen los tradicionales, los vulgares, los de andar por casa...los que se repiten año tras año y a los que no hay quien les hinque el diente sin caer en el desánimo a los quince días del intento. También hay quien se arriesga con nuevos retos, tan poco realistas, que no superan la ilusión de los primeros días de emoción postvacacional.
De ahí que, visto lo visto, no encuentre yo nada motivante que echarme a la lucha de este curso que ha comenzado serenamente y que promete pegar el acelerón a partir del próximo lunes cuando las preadolescentes irrumpan en mi vida con la energía y el entusiasmo que las caracteriza.
Bueno realmente nada no, solo una cosa. Un propósito firme y decidido. En el que pongo todas mis esperanzas y al que voy a dedicar el poco espacio cerebral que me dejan libre las prisas, las interrupciones, los cambios de planes, las novedades de última hora y las sorpresas de todo tipo que surgen cada día.
Un consejo que recibió Tambor, el pequeño conejito amigo de Bambi, y que olvidaba con frecuencia aunque lo sabía casi de memoria.
Pues a mí me pasa lo mismo pero con menos gracia.Que me lo sé, que me lo recuerdan y que se me olvida.
En fín, que os pido ayuda.Que cuando vea solo lo negativo me tireis de las orejas, que cuando frunzá el ceño os riais un poco de mí y que cuando me exceda en mis argumentos... sepais poner templanza en mis juicios.


jueves, 2 de septiembre de 2010

Una tortura

Que sí, que ya lo sé...que nos lo hemos buscado nosotros solitos.
Algo parecido a lo que se veía en televisión después de la caída de las Torres Gemelas, algo parecido. La destrucción total, el caos más absoluto y la desesperación en su estado más puro. Una estupidez con consecuencias terribles y una sensación de impotencia total.
Porque no hay derecho, no lo hay. Romper de esa manera el buen talante y la maravillosa calma interior que tanto nos había costado alcanzar.Aterrizar de esta forma en la cruel y dura realidad de la vida ordinaria, trepidante y estresante de la gran ciudad.Despertar bruscamente del sueño de un mes sin reloj, sin teléfono, sin prisas ni orden.
Y eso que lo sé, que lo sabía. Que hay que sufrir para luego disfrutar.Que el que algo quiere algo le cuesta. Que el esfuerzo tiene su recompensa.Que ha quedado fenomenal, como la seda. Y que la uña morada, el dolor de piernas, las ampollas en las manos y la conjuntivitis incipiente pasarán a la historia dentro de unos días sin pena ni gloria.
Pero estoy, estamos, pagando la factura física y económica de habernos deshecho de él y lo peor es que todavía me pregunto si de verdad era necesario.
¿Que de qué estoy hablando? De ti...del gotelé....de qué ha sido una tortura perderte.