jueves, 9 de septiembre de 2010

Tambor

Uno solo...¡y ya me parece mucho!
Me han contado que Septiembre es el mes de los propósitos. Existen los tradicionales, los vulgares, los de andar por casa...los que se repiten año tras año y a los que no hay quien les hinque el diente sin caer en el desánimo a los quince días del intento. También hay quien se arriesga con nuevos retos, tan poco realistas, que no superan la ilusión de los primeros días de emoción postvacacional.
De ahí que, visto lo visto, no encuentre yo nada motivante que echarme a la lucha de este curso que ha comenzado serenamente y que promete pegar el acelerón a partir del próximo lunes cuando las preadolescentes irrumpan en mi vida con la energía y el entusiasmo que las caracteriza.
Bueno realmente nada no, solo una cosa. Un propósito firme y decidido. En el que pongo todas mis esperanzas y al que voy a dedicar el poco espacio cerebral que me dejan libre las prisas, las interrupciones, los cambios de planes, las novedades de última hora y las sorpresas de todo tipo que surgen cada día.
Un consejo que recibió Tambor, el pequeño conejito amigo de Bambi, y que olvidaba con frecuencia aunque lo sabía casi de memoria.
Pues a mí me pasa lo mismo pero con menos gracia.Que me lo sé, que me lo recuerdan y que se me olvida.
En fín, que os pido ayuda.Que cuando vea solo lo negativo me tireis de las orejas, que cuando frunzá el ceño os riais un poco de mí y que cuando me exceda en mis argumentos... sepais poner templanza en mis juicios.


2 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Hay que afrontar la vida con optimismo e ilusión, día a día y sin desfallecer.
¡Y con una sonrisa a ser posible!.

Maria Jesus dijo...

Vale, estaré al quite, con tu permiso