jueves, 2 de septiembre de 2010

Una tortura

Que sí, que ya lo sé...que nos lo hemos buscado nosotros solitos.
Algo parecido a lo que se veía en televisión después de la caída de las Torres Gemelas, algo parecido. La destrucción total, el caos más absoluto y la desesperación en su estado más puro. Una estupidez con consecuencias terribles y una sensación de impotencia total.
Porque no hay derecho, no lo hay. Romper de esa manera el buen talante y la maravillosa calma interior que tanto nos había costado alcanzar.Aterrizar de esta forma en la cruel y dura realidad de la vida ordinaria, trepidante y estresante de la gran ciudad.Despertar bruscamente del sueño de un mes sin reloj, sin teléfono, sin prisas ni orden.
Y eso que lo sé, que lo sabía. Que hay que sufrir para luego disfrutar.Que el que algo quiere algo le cuesta. Que el esfuerzo tiene su recompensa.Que ha quedado fenomenal, como la seda. Y que la uña morada, el dolor de piernas, las ampollas en las manos y la conjuntivitis incipiente pasarán a la historia dentro de unos días sin pena ni gloria.
Pero estoy, estamos, pagando la factura física y económica de habernos deshecho de él y lo peor es que todavía me pregunto si de verdad era necesario.
¿Que de qué estoy hablando? De ti...del gotelé....de qué ha sido una tortura perderte.

2 comentarios:

AleMamá dijo...

Ya ha llegado la normalidad. Que sea un buen año.
Saludos

Maria Jesus dijo...

Pensé que era la vuelta a la rutina.....