sábado, 30 de octubre de 2010

Te diré

Te lo podría decir...pero no lo entenderías.
Hay cosas que es mejor callarse, eso ya lo he aprendido, porque ni aclaran ni abren nuevos caminos. Son esas de las que hablamos con los demás, pero pocas veces con el interesado. Esas que desgastan el cariño y llenan la cabeza de recobecos oscuros. Esas que nos ponen a la defensiva y hasta consiguen colocarnos en primera línea de batalla.
Por eso es mejor dejar pasar el tiempo. Dar a entender que ya está todo dicho y que hemos conseguido comprender, perdonar, hasta olvidar. Sonreir, callar y seguir el camino sin detenerse a dar explicaciones, así son las cosas, no vale la pena darles más vueltas.
Hemos perdido algunas cosas en esta guerra. Ha habido perdedores y ningún ganador, pero no hay posibilidad de echar los minutos atrás, es el problema de vivir tan deprisa; que cuando queremos pensar ya es demasiado tarde para rectificar.
Por eso ya no soy capaz de aclarar nada, no me hace falta. Solo quiero buscar aires más fáciles, momentos menos dolorosos, gestos más  sinceros y amistades menos peligrosas.Buscar y confiar en que se puede ser leal a uno mismo y a los demás.
Pues eso, que podría  pero ...no te lo diré.

jueves, 28 de octubre de 2010

Bien pagás

Oye, pues lo voy a soltar...y me voy a quedar tan a gusto.
Para mí que son del grupo de las bien pagás, de las que reciben y dan a cambio todo lo que se las pida con tal de estar en en el candelero o en el candelabro, que en el fondo es lo mismo.Son de esas que se mueren del gusto cuando el jefe las achucha o la jefecilla las pellizca los carrillos. Si es que  se crecen con el cargo ¡no me extraña! quien las iba a decir a ellas que iba a haber quien doblara el espinazo en su presencia o incluso hasta quien  se enorgulleciese de salir en una foto con ellas.
Vamos que lo entiendo y no lo entiendo, que me debería dar lo mismo pero me pone de los nervios, que me dan ganas de que les importe lo que yo pienso, aunque sé que ni se preocupan de que existo, que sería estupendo verlas trabajar en algo bueno en lugar de apoyar iniciativas destructivas o, cuando menos, poco resolutivas.
Y mira que estoy contenta de que haya mujeres en cargos de responsabilidad, que me parece que ya era hora y que tenemos mucho que decir en esta sociedad nuestra.Mucho que decir y más que hacer ¡por eso me da rabia! porque ellas solo hacen lo que las mandan, secundan directrices que nos humillan y , encima, se pavonéan por las esquinas como si fueran gente preparada.
¡Anda ya! que sois unas bien pagás...
. 

lunes, 25 de octubre de 2010

Libre

Oye...pues tiene toda la razón.
Al principio me quedé algo parada, no sabía qué contestar, pero no tardé mucho en reconocer que es mucho más libre y menos complicada que yo. Libre porque verdaderamente escribe lo que opina, sea o no políticamente correcto, y descomplicada porque no gasta energías ni tiempo en pensar si los que la leen la quieren, comparten sus opiniones o simplemente la llevan la contraria para incordiar o darle vidilla a este invento de los blogs.
Ha quitado el contador de visitas, ha suprimido los comentarios y disfruta como loca expresando por escrito lo que muchas veces no puede, o no debe, decir fuera de ese grupo de elegidos que de sobra sabemos cómo es.
Escribe porque cuando lo hace se siente mejor, porque le gusta comprobar que la palabra expresa lo que el corazón se resiste a demostrar o simplemente porque ha encontrado que desahogándose se conoce mejor a sí misma y puede comprender también mejor a los demás.
Antes, si alguna de sus entradas no rebía ningún comentario  en la siguiente intentaba clavar el aguijón para que alguno saltase o volvía a plantear temas que en el pasado le habían dado un buen resultado estadístico en el número de visita...¡qué tontería!, me ha dicho, ¡ni que yo fuera alguien importante!
Por eso me he unido a la supresión de comentarios; el que necesite meterse conmigo o animarme que me mande un mensaje al mail...o no ¡que más da!
Al contador de visitas le tengo cariño y además no diré que no me gusta que aumente el número de quienes me leen...mientras yo no sepa quienes son...
Así me sentiré más libre a la hora de llenar estas líneas...¿o no?...ya os contaré.

domingo, 24 de octubre de 2010

¿Otro?

Por un momento pensé que me estaba tomando el pelo, pero no...ni ella misma sabía a qué se refería la opción.
Bastante complicado es entender y asimilar las características propias de nuestra personalidad para que, de golpe y sin anestesia, tengamos que enfrentarnos a la posibilidad de que haya una tercera opción. No sé si mixta o excluyente.Quizás diferente, aunque no creo que muy distinta. Novedosa o puede que más antigua que las ya conocidas...no sé, en cualquier caso original...supongo.
Por eso, y porque tampoco está de más indagar en las razones ajenas, volví a manifestar mi ignoracia sobre esa nueva posibilidad y de nuevo recibí la misma respuesta...usted ponga una cruz donde le parezca...así son estos impresos...no hay quien los entienda.
Es muy posible que sea eso, que los hacen para reirse un poco del que tienen delante, pero no me convenció y seguí.Pero vamos a ver ¿a qué se refiere? ¿A que si soy pez, anfibio, extraterreste o simplemente ser vivo? como dijo la señorita Aído.¿O en realidad es todo una broma y en cualquier momento saldrá alguien detrás de la cortinilla de la consulta y gritará ¡sorpresa! esto es una cámara oculta? En fin, que no sabía yo muy bien lo que se esperaba que contestase en ese apartado del cuestionario previo a que me sacasen una muestra de sangre.
¿Que si soy varón, mujer u otro?...pues yo, por si acaso, salí corriendo...que ya no me fío un pelo de nadie.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Algo cambió

Me ha dicho que no, que no se ha hecho nada en la cara, ni en el pelo...que es que ahora está contenta, solo eso.
La he visto y he tenido que mirar dos veces para reconocerla. Otra cara, otra forma de andar, otro brillo en los ojos...otra persona.
!Chica , te has quitado 10 años de encima! Tú has pasado por el quirófano, te has hecho un lisado japonés o un masaje linfático.Cuenta, cuenta, le he dicho, que da envidia verte de lejos y de cerca...si no eres la misma. Si pareces la hermana mayor de tus hijos universitarios o la madre primeriza de la clase de los pequeños. Aquí hay truco seguro, le he insistido,  ya estás soltando prenda que guardarse los secretos a tu edad está muy mal visto; comparte con el resto, comparte.
Y se ha sonreído... No sé, todo el mundo me lo dice, pero yo creo que todo se debe a que ahora estoy contenta después de unos años duros. Tampoco lo comentes mucho, hay gente que no lo entiende y piensa que no tenía motivo para quejarme. Lo he pasado mal, seguramente tampoco he puesto mucho de mi parte, pero  ahora que han cambiado algunas cosas, hasta el cuerpo me lo agradece.Me río más, disfruto con lo mismo que hasta hace poco me torturaba y , aunque cansada muchas veces, soy capaz de pelear el día a día con talante positivo y sobre todo con ilusión, con mucha ilusión.
Que estoy contenta, me ha vuelto a repetir, supongo que es solo eso.
 ¿Solo?, le he respondido, no lo dudes, es que ese era el cambio que necesitabas.

martes, 12 de octubre de 2010

Una bendición

Y no me quejo...simplemente, me canso.
Si hasta  Jesucristo, a esa edad, dio quebraderos de cabeza a sus padres en el mismísimo Jerusalen , con más razón lo hacemos los simples mortales cuando empezamos a ser conscientes de nuestro poder de decisión.Que llegan los doce años y por más que busquemos por los rincones, no hay manera de localizar a aquel o aquella que levantaba nuestras pasiones maternales en sus primeros años.O puede que sí, puede que lo hallemos escondido dentro del armario, entre montones de calcetines sucios , los restos de la merienda de hace tres días y las zapatillas de futbol cubiertas de barro.Ahí o en el fondo de una mochila con más papeles que cuadernos y compartiendo espacio con bolígrafos mordisqueados, lápices sin punta y múltiples restos de gomas de borrar.
Y es que llega una edad en la que ni los armarios tienen puertas, ni el frío entra por las ventanas, ni el grifo de la ducha llega a cerrarse nunca.Por no contar el problema que supone guardar los zapatos en algún lugar, cerrar la pasta de dientes, encestar la ropa interior dentro del cesto de ropa sucia o simplemente guardar en el lavaplatos los utensilios que previamente se han ensuciado.
He intentado aplicar terapias disuasorias que me sirvieron con mis hijos mayores en trances semejantes pero la nueva hornada es más dura de roer y se me resisten como gato panza arriba.Incluso diría que ni siquiera  toman en serio mis amenazas más crueles y me temo mucho que, como sigamos así, voy a tener que huir de casa para que no me encierren en algún centro psiquiátrico.
Ya sé que todo esto entra dentro del protocolo habitual en la adolescencia, pero no deja de ser divertido en los ajenos y más que molesto en los cercanos...digo yo.Por eso pido unión y colaboración para superar con cierta salud mental esta etapa de mi vida.
O eso o que me devuelvan a la época en que mis enanos se reían con mis bromas, lloraban cuando no me veían o simplemente dormían siestas de tres horas mientras yo les achuchaba pensando que ...eran una bendición del cielo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Alas

Está mal que lo diga pero...me alegro.
No simpatizo ni con uno ni con otro, pero siempre me ha gustado ponerme del lado del menos popular y, en este caso, hasta del que tenía menos opciones de ganar. Y es que ya vale de creer que el votante es más tonto que listo y de intentar vendernos que hay que ser mujer, rubia y con sonrisa profiden para hacer carrera en este país.
Pues parece que ya no cuela tan fácilmente y que hasta hay quien es capaz de enfrentarse al Jefe sin que se le mueva el sillón...me parece estupendo.
Ahora a ver si cunde el ejemplo.En política y donde sea, que el gesto nos ha crecido y estamos que lo tiramos.
Se van a enterar los caciques de mi junta de vecinos cuando me impongan el horario de piscina; las mamás que se cuelan para recoger a sus niños los primeros a la salida de la guardería; el papá que aparca en la puerta del colegio y nos hace esperar, a todos los demás, para que sus retoños no tengan que andar de buena mañana; la señorita del ambulatorio que nunca me da la hora que yo pido;la farmaceútica de mi barrio que se niega a despacharme ni un ibuprofeno sin receta; el gobierno de España que me hace irme a 200m de la puerta de mi trabajo para fumarme un pitillo y el pesado de mi vecino de plaza de garaje que aparca de tal modo que necesito 10 minutos para cuadrar mi coche en su sitio.
Pues eso, que a mi la hazaña del Sr Gómez me ha dado alas...¡que se preparen!