miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ellos

Pero ¡cómo cuesta!... cada día me doy más cuenta.
Nos llenan la cabeza con ideas maravillosas sobre lo que podemos hacer por ellos. Nos dan claves de comportamiento infalibles. Nos dicen que acertaremos si ponemos por obra técnicas y modelos de todo tipo.Nos señalan aquí, allá, así, de ese modo, de este...y al final, pensamos que nosotros somos los protagonistas de la vida de nuestros hijos.
Deseamos que sean perfectos, infalibles, los mejores, sin defectos, sin mancha y con todas las virtudes.Nos sentimos responsables de sus errores, tapamos sus faltas de responsabilidad, evitamos corregirles, nos adelantamos a sus deseos, ocultamos sus carencias y disculpamos sus actitudes.
Y no, no es eso.
Nuestra labor consiste en mostrarles el camino, en darles opciones de elección, en presentar esto y aquello objetivamente bueno para dejar que sean ellos quienes asuman como suyas las opciones que la vida les va a presentar.Porque son ellos los que deben vivir su vida, la suya, diferente a la nuestra o a esa que nos habría gustado protagonizar.
Deberíamos darnos cuenta de que educarles es prepararles para que echen a volar solos lo más pronto posible, cargando con sus responsabilidades y dando cuenta de sus actos. No se trata de sentirnos imprescindibles en sus vidas, más bien todo lo contrario.Debemos asentar unas raices sólidas y luego desaparecer para contemplar, desde lejos, los frutos de ese arbol que un día plantamos.
Que vuelen, que hagan su vida... que son ellos los que la deben vivir.

1 comentario:

Maria Jesus dijo...

Si, es cierto, pero es dificil hacerlo, sobre todo cuando la presión social no te ayuda.

Por ejemplo, yo me he negado siempre a dar tarjetitas cuando mis hijos llegaban tarde al colegio por su culpa, y ellos siempre han estado en inferioridad de condiciones con sus compañeros, pues el profesorado no ha valorado
esta actitud.

Y a veces me pregunto si he acertado
esta actiotud