martes, 4 de octubre de 2011

No es tan fácil

Ya sé que es una enfermedad pasajera, de las que hay que pasar sí o sí, y en la  que el que peor se encuentre séa el que aparentemente más hace sufrir.
Tengo ya algo de experiencia, propia y ajena,pero no hay dos casos iguales ni dos personas que lo vivan de la misma manera...eso dicen.
El caso es que a ratos me agoto, a ratos me desespero y alguna que otra vez tiro la toalla y cedo, con la esperanza de que otros vendrán y se llevarán los malos ratos, los portazos, las malas caras y esa sensación de que la madrastra de Blancanieves a mi lado es pura bondad.
Necesito la sabiduría de los buenos psicólogos, la serenidad de los monjes de clausura, la capacidad de convencer de los gurús  de la comunicación y el atractivo personal de George Cloonie para explicar a mis adolescentes de que hay cosas que "no" aunque uno piense que está preparado para ellas.
Pero dejadme que os diga que en esto, como en miles de otras cosas, la teoría es mucho más fácil que la práctica.Y si el toro a lidiar es de la propia ganadería nos puede pasar como a Bienvenida, que nos haga morir, cuando a otros más grandes y más peligrosos los hemos toreado sin despeinarnos el flequillo.
Pues eso, que si me veis aflojar invitadme a una copa pero no me deis más lecciones magistrales...que esto no es tan fácil.

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